Uno de los mayores problemas a la hora de tratar este tema
resulta justamente en llegar a un concepto o definición precisa de lo que es la
postmodernidad. La dificultad en esta tarea resulta de diversos factores, entre
los cuales los principales inconvenientes son la actualidad, y por lo tanto la
escasez e imprecisión de los datos a analizar y la falta de un marco teórico
válido para poder hacerlo extensivo a todos los hechos que se van dando a lo
largo de este complejo proceso que se llama posmodernismo. Pero el principal
obstáculo proviene justamente del mismo proceso que se quiere definir, porque
es eso precisamente lo que falta en esta era: un sistema, una totalidad, un
orden, una unidad, en definitiva, coherencia.
Se suele dividir a la postmodernidad en tres sectores, dependiendo de su área de influencia. Como un periodo histórico, como una actitud filosófica, o como un movimiento artístico. Histórica, ideológica y metodológicamente diversos, comparten sin embargo un parecido de familia centrado en la idea de que la renovación radical de las formas tradicionales en el arte, la cultura, el pensamiento y la vida social impulsada por el proyecto modernista, fracasó en su intento de lograr la emancipación de la humanidad, y de que un proyecto semejante es imposible o inalcanzable en las condiciones actuales. Frente al compromiso riguroso con la innovación, el progreso y la crítica de las vanguardias artísticas, intelectuales y sociales, al que considera una forma refinada de teología autoritaria, el posmodernismo defiende la hibridación, la cultura popular, el descentramiento de la autoridad intelectual
y científica y la desconfianza ante los grandes relatos.Comunicación y culturas del consumo - Taller de Producción en lenguajes - Comunicación y transformaciones socioculturales del S XXI - Comunicación, cultura y sociedad
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sábado, 14 de marzo de 2015
Posmodernidad
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